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Mujer recogiendo sus pertenencias tras abandonar su trabajo (pressfoto para Freepik) |
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Muchos despidos en España terminan siendo declarados improcedentes por no ajustarse a la legalidad vigente
El despido silencioso se ha convertido en una táctica laboral que pone en riesgo la estabilidad emocional y económica de miles de trabajadores. Aunque no figura en una carta de despido ni pasa por un procedimiento formal, su impacto puede ser tan devastador como un cese ordinario. Esta práctica, cada vez más extendida en entornos corporativos, busca forzar la salida voluntaria del empleado sin necesidad de pagar indemnización ni afrontar conflictos legales.
El despido silencioso se manifiesta a través de un conjunto de actuaciones repetidas que minan la moral del trabajador. Según explica el abogado laboralista detrás del perfil (@laboral_tips) en TikTok, las empresas recurren a estrategias como la retirada progresiva de funciones, la exclusión de reuniones, la falta de reconocimiento o la imposición de objetivos imposibles. Todo ello tiene un objetivo claro: que la persona se sienta prescindible, aislada y termine renunciando por su cuenta.
Conductas que podrían constituir acoso laboral
Entre las señales más comunes se encuentran la asignación de tareas por debajo del perfil profesional, la ausencia de retroalimentación positiva o la imposibilidad de participar en decisiones relevantes del equipo. También es frecuente que al trabajador se le impida conciliar adecuadamente o se le prive de promociones durante largos periodos. Estas prácticas, según indican algunos expertos, podrían llegar a constituir acoso laboral en determinados contextos.
Desde el punto de vista jurídico, este tipo de actuaciones pueden dar lugar a una reclamación por despido improcedente o incluso a una demanda por vulneración de derechos fundamentales. Es más, si un trabajador demuestra que ha sido sometido a un entorno laboral hostil y deliberadamente excluyente, puede estar ante un caso de acoso moral.
Consejos para actuar ante un despido silencioso
Para quienes sospechen que están siendo víctimas de un despido silencioso, los abogados recomiendan documentar cada situación anómala, guardar correos electrónicos y registrar cualquier comportamiento repetido que afecte a sus funciones. También es aconsejable acudir cuanto antes a un profesional para evaluar la viabilidad de una denuncia. Dejar pasar el tiempo puede complicar la defensa de los derechos laborales y agravar las consecuencias personales y económicas del trabajador afectado.
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