Portada Quiénes somos Afíliate Contacto

Sindicato Alta

Portada

Qué es ALTA

SECCIONES

DOCUMENTOS

Convenios Banca

Convenios Cajas

Afíliate

Contacto

 
 

Portada > Prensa

Caixa y Sabadell: "La posibilidad de volver ahora a la sede en Cataluña es nula"

El Mundo recopilado por Sindicato Alta - 24/12/2017

 

Un ejemplo de lo incomprensible es Andreu Mas-Colell .

Un ejemplo de lo incomprensible es Andreu Mas-Colell. Este economista profesor en Berkeley y Harvard tuvo incluso posibilidades de optar al Nobel de Economía y terminó siendo conseller de Hacienda de Artur Mas hasta que le sonrió la fortuna y tuvo que entregar la cartera a Oriol Junqueras dentro de los pactos de coalición. Mas-Colell estuvo en Madrid antes de las elecciones impartiendo discretas conferencias ante un público selecto sobre temas abstractos de juegos económicos, aunque dejando claro que él nunca habría afrontado la secesión de la disparatada forma en que se perpetró.

Mas-Colell aseguró que lo que más le había sorprendido de la reacción es la salida del grupo Caixa y el Sabadell de su sede histórica y se declaró consciente del daño económico de lo sucedido. Pero, a pesar de todo, aseguró que él , a sus 73 años de edad, estuvo antes del amanecer en su colegio electoral para asegurarse de que podría votar en el referéndum ilegal. Es lo que hay. Personas de incluso la insuperable formación de Mas-Colell han colaborado en este infierno aún conscientes del empobrecimiento que supone para la población a la que dicen defender. Es el mismo caso de su pupila y ex lugarteniente en Hacienda, Elsa Artadi, doctorada en Harvard y probable nueva consellera de Economía si Junqueras no logra salir de prisión.

El insólito Carles Puigdemont proclamaba en la noche electoral que «la república catalana ha vencido a la monarquía del 155» con el ardor con el que Alexis Tsipras declaró en vano la muerte de la Troika en su noche electoral. La realidad es que el que se podría llamar el bloque de la crisis económica revalidó el 21-D su mayoría absoluta y un primer efecto es que los dos grandes bancos de Cataluña no piensan ya volver en un futuro predecible. «Las posibilidades de volver a la sede en Cataluña son nulas», coinciden en señalar a este diario altos directivos tanto del grupo la Caixa como del Sabadell tras el resultado electoral, aunque oficialmente ambos bancos no hacen comentarios. Han superado y revertido la fuga de depósitos de los peores días de octubre, pero su valor en Bolsa es aún conjuntamente 4.000 millones inferior al de agosto por su alta exposición a Cataluña.

El de nuevo imputado -ya era hora- Artur Mas puede decir con razón que él mismo pedía a Zapatero en Moncloa que ambos bancos pudieran comprar entidades en el resto de España, pero su salida de Cataluña es cada vez más irreversible por el interés de sus accionistas, empleados y clientes, desgraciadamente.

El alejamiento de los ganadores del poder económico catalán es cada vez mayor. CaixaBank y Sabadell niegan haber colaborado en su financiación en esta campaña electoral y el clima de la élite independentista es, por primera vez, incluso amenazante hacia estas entidades. El propio Puigdemont exclamó crecido en su gran noche en Bruselas y por dos veces que «los señores del Ibex 35 deben tomar nota». Su arrogancia fue muy distinta de su resignación el 5 de octubre cuando el presidente del Sabadell, Josep Oliu, le notificó que ese mismo día, el banco trasladaba su sede a Alicante. Oliu mostró personalidad aquel día al ser el primero en dar el paso e Isidro Fainé exhibió después la formidable fuerza de la Caixa al desatar una salida en cascada de Gas Natural, Abertis y resto de participadas del emporio.

Ambos respaldaron, a través de las patronales bancarias, el artículo 155 que se ha convertido en una necesidad, un descubrimiento del poder del Estado cuando parecía que todo fallaba. Las agencias de rating exigen ahora que, si no el 155, Cristóbal Montoro mantenga al menos el control de la caja de la Generalitat para evitar más déficit. En la élite financiera catalana apuestan, no obstante, que Junts per Catalunya y Esquerra ya no van a ir por la vía unilateral y va tomando cuerpo como alternativa a Puigdemont el ex conseller de Infraestructuras Josep Rull, que pactó por ejemplo con el Gobierno central el decreto de la estiba y puede ser más tranquilizador para las empresas.

Da igual. El 21-D abre una nueva tortura de inseguridad jurídica, presión fiscal y empobrecimiento con el nuevo Govern. Y eso que Junts per Catalunya no habla de subir impuestos sino que defiende ahora en su programa electoral -agárrense- que «la falta de conciencia tributaria de aquellos que eluden sus responsabilidades distorsiona la cohesión social». «Un mejor cumplimiento de las obligaciones tributaria es claramente preferible a aumentar impuestos», agrega el partido de Jordi Pujol, Artur Mas y Xavier Trias. Muy creíble.

  

  Ir a la web ver artículo original

Volver a la sección | Imprimir

 
     
 
 
 

Últimas noticias

 
   

 

 

 
 

Protección de datos | Aviso Legal | Política de Cookies | Contacto| Establece Sindicato ALTA como tu página de inicio | Añade Sindicato ALTA a tu favoritos

Sindicato ALTA © 2018