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Los leprosos

La Crónica Virtual, recopilado por Sindicato Alta - 10/03/2014

 

Un buen amigo de la CAM que ha sobrevivido a la limpieza étnica emprendida por el Banco de Sabadell, y que todavía mantiene su puesto directivo, me comentaba, hace unos meses, que en determinados círculos del banco, se refieren a los antiguos empleados de la caja calificándolos con el despectivo término de “leprosos”.


JUAN NAVARRO  

Pensé que sería una exageración de este buen amigo, que por un año no pudo adherirse al ERE de 2010, pero escuchando, en la Gran Cadena SER, las declaraciones del presidente del banco, José Oliu, refiriéndose a los empleados que provienen de la Caja, no tengo más remedio que aceptar como buenos los comentarios de mi amigo, del cual, por motivos obvios, no puedo dar su referencia.

Oliu, en la misma línea del gerente de la fundación Sabadell cuando se refería a la obra social de la Caja, venía a decir con prepotencia, soberbia y altanería, que el banco había tenido que invertir cientos de miles de horas en la formación de los empleados CAM para actualizarles los conocimientos e inculcarles la cultura bancaria puesto que no tenían ningún tipo de formación en dicho negocio.

Los empleados de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, al igual que los empleados de las cajas en general, no teníamos cultura bancaria, afortunadamente. Teníamos cultura de caja, cultura del trabajo bien hecho, cultura de atención y cuidado del cliente y cultura de devolver a la sociedad, vía obra social, parte de lo que la sociedad invertía en la Caja. Posiblemente lo que el señor Oliu desconoce, a pesar de su doctorado en Economía por la Universidad de Minnesota, es que la cultura de las cajas permitió que pasaran de ser un 20% de la actividad financiera en 1970, al 33% en 1980 y terminase el milenio llegando a superar a la banca en su penetración en el negocio financiero. No hubo necesidad de tener una cultura bancaria, bastaba aplicar un sentido práctico del negocio financiero, manteniendo dos premisas fundamentales: “Navarrito, nunca demos un crédito si tenemos alguna duda razonable sobre su devolución” y “la Obra Social es nuestra única razón de ser”.

Gracias a esta cultura financiera, las cajas de ahorro consiguieron socializar el ahorro en determinados colectivos, considerados marginales, tales como el colectivo gitano. Yo he sido testigo de cómo miembros de dichos colectivos acudían a la oficina solicitando un crédito para una boda u otro acontecimiento familiar; nunca dejaron de asumir ninguna amortización e incluso adelantaron el plazo de devolución. Asimismo, la Caja del Sureste, en épocas de crisis, puso en el mercado los “préstamos populares y préstamos sobre el honor”. Los primeros resolvían problemas de liquidez para las familias y los segundos ayudaban a la familia al sustento del hijo estudiante que tenía que marchar fuera de la ciudad de residencia para estudiar una carrera universitaria. Los primeros se devolvían mensualmente, el préstamo sobre el honor, se devolvía cuando el estudiante terminaba los estudios. No conozco nada similar en los bancos ni en la cultura bancaria, pero sí que puedo afirmar que gracias a esos préstamos sobre el honor, sin avalistas y con la única firma del padre o tutor del estudiante, muchos pudieron terminar sus estudios universitarios. Y la Caja tenía beneficios al final del ejercicio.

Con respecto a la Obra Social podría extenderme demasiado pues la viví en diferentes circunstancias: cuando fui el botones del director general y fundador, Antonio Ramos Carratalá y cuando fui Director de la misma treinta y cuatro años después. Al principio, asistí a la creación de una red de colegios que venían a complementar la escasez de plazas educativas del gobierno y la creación de las aulas de cultura que tanto hicieron en la cultura popular de los ciudadanos de nuestra área operativa. Posteriormente no sólo asistí sino que fui un convencido defensor de la vocación medioambiental de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, referente básico en nuestro país de una caja pionera en la conservación y estudio del medioambiente, cuando hablar de protección ambiental no era algo habitual salvo en círculos muy concretos. La caja también socializó la preocupación medioambiental. Los Centros Educativos del Medioambiente, becas post y pre doctorales para investigación sobre impactos medioambientales, Centro de Investigación Agrícola y Medioambiental, con varias tesis doctorales y multitud de trabajos presentados en congresos y publicados en revistas científicas y muchísimas actividades. Todo ello sin descuidar la cultura. Por citar el premio Gabriel Miró uno de cuyos premiados fue Francisco Umbral, y la cooperación social para los que menos tienen. La Caja era conocida en todo el país por esa Obra Social, y mi pregunta es como el corolario del teorema: ¿Conoce usted, querido lector y cliente de CAM, ahora Sabadell, a qué dedica sus fondos la fundación Banco de Sabadell?, yo, sinceramente no, no tengo ni idea, y como estoy muy dolido por esas palabras altaneras de Josep Oliu, debo admitir que no tengo “ni puta idea”. La red informa que la fundación que preside Miquel Molins Nubiola, es patrono del Liceu de Barcelona; la CAM lo era desde hacía muchos años. La Fundación Banco Sabadell es miembro del museo de arte contemporáneo de Barcelona; la CAM aparte de mecenas de muchos museos nacionales, era patrono del MARQ, mejor museo europeo del año 2004 y premio Europeo del mismo año. Asimismo la fundación banco Sabadell patrocina un concurso de pinturas y uno de fotografías. Mire usted, señor Oliu, hasta la asociación de jubilados de la CAM tiene, no patrocina, un concurso de pintura y uno de fotografía. Le han informado, Señor Oliu, acerca de las exposiciones realizadas en el Arqueológico de Madrid, el Reina Sofía, El Casal Sollerich, el Pía Almoina, museo diocesano junto a la Catedral de Barcelona, ¿sigo o me callo?.

Todo ello y mucho más, en la Caja del Mediterráneo, se consiguió gracias al esfuerzo, el trabajo bien hecho, el tesón y sobre todo algo muy importante que en términos militares se denomina la “moral de la tropa”: el orgullo de pertenencia de la mayoría de la plantilla. Desgraciadamente, la curva y usted señor Oliu sabe de qué estoy hablando, tuvo un punto de inflexión cuando un director general, que siempre apelaba al “orgullo de pertenencia”, valoró en su cese dicho orgullo en 9 M de euros, según informó el diario El Mundo, y posteriormente afirmó que “me llevo el fondo de pensiones al BBVA puesto que no tengo confianza en los que actualmente gestionan la CAM”. Lo cierto es que no se equivocó en lo que respecta a los gestores que dejó.

Académicamente usted y yo tenemos el mismo rango, usted es Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota y yo soy Doctor en Ciencias por la Universidad Autónoma de Madrid. Pues bien, hecha esta presentación básica, no subestime la capacidad de esfuerzo, tesón y trabajo de los compañeros que hemos dejado trabajando para el Banco de Sabadell, demuestre usted que está a la altura de la excelencia de un doctorado en el extranjero y aproveche dicha capacidad de esfuerzo y tesón. Estoy seguro que conseguirá resultados espectaculares como ya lo está viendo. No olvide que hace pocos años, la Caja de Ahorros del Mediterráneo era varias veces superior a su banco. Y si no es capaz de actuar como un doctor en economía, al menos compórtese como un ciudadano educado.

Permítame Profesor Oliu que envíe a mis queridos compañeros de la antiguos CAM, hoy Banco Sabadell, un abrazo fraternal.

Juan Navarro Balsalobre es doctor en Ciencias Químicas


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Comentarios de los usuarios

 T. GARCIA

Escrito el 10/03/2014 20:40:08

Estoy contigo compañero, y añado, que mientras nosotros entrabamos por oposición, el "señorito" éste, herededó un banco, como si fuera una cuadra de caballos, ó una plantación negrera. Los últimos meses que estuvimos, y me imagino que los que siguen allí, nos obligó a trabajar las 24 horas del día, incluidos festivos, con "cursos" farragosos, con una preparación on line más que deficiente, como bien sabeis los sindicatos, por las quejas que ocasionó, que habia que llevarse a casa, porque trabajabamos en la oficina de sol a sol.
¿NO ES DENUNCIABLE TODO ESTO?

 

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